pascua
Si tienes en casa una bola del mundo –y en caso contrario te recomiendo comprar una cuanto antes—, gírala hasta la posición en que no veas casi nada: ni Eurasia ni América, ni África ni Australia, ni siquiera las grandes islas de Madagascar, Papúa o Nueva Zelanda. Justo allí, en mitad de ninguna parte, en ese desierto oceánico al que ni siquiera alcanza el enjambre de islas melanésicas y polinésicas del Pacífico sur, hallarás si tienes suerte la Isla de Pascua, Easter en inglés y Rapa Nui en el primitivo lenguaje de los indígenas. Casi en la mitad exacta entre las islas más orientales de la Polinesia francesa y la costa occidental de Chile, la isla de Pascua y sus misteriosos habitantes antiguos, que construyeron los célebres moais a costa de arruinar el propio ecosistema del que dependían, ha fascinado a los estudiosos y a los aventureros durante siglos. Lee en Materia de qué forma el ADN antiguo de cinco pascuenses ha puesto patas arriba la hipótesis dominante sobre el origen de estos enigmáticos humanos.
Debido a sus bellezas naturales y tradiciones, Isla de Pascua o Rapa Nui constituye uno de los lugares más atractivos del mundo. Está ubicada en medio del Océano Pacífico, formando parte del continente de Oceanía, pero al mismo tiempo siendo parte del territorio insular de Chile.
Especialmente importante es que en ella aún se desarrolla la cultura nativa, o pascuense. Los lugareños aún conservan y práctican las costumbres de sus antepasados, destacando los Moais levantados hace cientos de años, que se mantienen en pie y están altamente protegidos. Mito y realidad se confunden en este territorio que dio origen a una cultura única y extraordinaria, que convierte a Rapa Nui en un valioso tesoro arqueológico que trasciende las fronteras de Chile.
La Isla atrae a miles de turistas cada año, quienes vienen a descubrir sus impresionantes sitios arqueológicos, disfrutar de sus bellezas naturales y conocer un poco más de su cultura y tradiciones. Todo esto encantó a la Unesco, que declaró a la isla Patrimonio de la Humanidad en 1995.
No te pierdas el Parque Nacional Rapa Nui, que destaca especialmente por su misterio arqueológico.
Vía de acceso: Cinco horas en avión desde Santiago.
El Archipiélago Juan Fernández, pese a ubicarse geográficamente en Oceanía, es parte del territorio de Chile, al igual que Isla de Pascua. Lo componen las islas Robinson Crusoe (antiguamente conocida como “Más a Tierra”), Alejandro Selkirk (también llamada “Más Afuera”), el islote Santa Clara e islotes menores.
De origen volcánico, el archipiélago se ubica en el Océano Pacífico a la altura de Val paraíso, a 667 km de distancia del puerto. Su población es de 500 habitantes y la actividad económica más importante es la pesca de langosta.
Robinson Crusoe es la única isla poblada. No tiene población autóctona, pues todos sus habitantes son descendientes de colonos españoles. Por eso, su gente se encuentra absolutamente vinculada, pese a su aislamiento, a Chile.
En Robinson Crusoe encontrarás hermosos y entretenidos lugares para conocer, porque tienen intereses tanto históricos como naturales. Debido a que los medios de transporte no varían mucho, puedes acceder a ellos caminando, cabalgando y en algunos casos en lancha o bote, dependiendo del lugar.
En la Isla se ubica en Parque Nacional Archipiélago Juan Fernández, que cuenta con un Centro de Información Ambiental y destaca especialmente por la singularidad de su ecosistema. Otro lugar imperdible es el Fuerte Santa Bárbara y, en la cercanía, las Cuevas de los Patriotas. El cementerio isleño, el Mirador de Selkirk y la Cueva de Robinson son otros paseos que no debes dejar de realizar.
Es importante el desarrollo de la flora y fauna en este lugar. Destacan especies como la luma, el sándalo, el picaflor de Juan Fernández y el lobo de mar de dos pelos.
Vías de acceso: Desde Santiago, el tiempo de viaje en avión es de 2 a 3 horas. Por vía marítima desde Valparaíso, varía entre 25 y 72 horas dependiendo del tipo de embarcación.
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